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Principios Acústicos

El sonido musical es, desde el punto de vista acústico, el resultado de la estimulación, por pulsación, soplo, o golpe, de un material capaz de vibrar de manera más o menos regular, más o menos elástico, más o menos denso (metal, madera, aire, plástico, etc.)

La estimulación del medio vibrante es solamente el primer paso en la producción del sonido. Inmediatamente después de estimulado el material, se da un cambio en la densidad del aire que hay alrededor: las moléculas de aire son presionadas (etapa de compresión), impulsadas a distanciarse de la fuente sonora; dichas moléculas, en su desplazamiento, impulsan a otras produciéndose una serie de llenos y vacíos que denominamos respectivamente compresiones y expansiones (rarefacciones) del aire. Es decir, el sonido es aire en movimiento organizado, que dirige la materia hacia algún punto. Para nuestro interés, ese punto es el sistema auditivo humano, que resulta estimulado por dicho movimiento, dando origen a una sensación sonora que bien puede ser simple ruido o música.

Decimos pues que el sonido se propaga en medios más o menos elásticos, más o menos rígidos; sin embargo, para entender cómo ocurre ese movimiento en los distintos medios, imaginamos unas condiciones abstractas y por ahora las representaremos sin tener en cuenta las características de los materiales (madera, metal, etc), que serán estudiados más adelante. Veamos ahora cómo está constituido un sonido propiamente musical.

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